El bautismo de Jesús en la Capilla de San Antonio: arte, fe y una ofrenda a la Virgen de los Reyes.
En el corazón de la majestuosa Catedral de Sevilla, la Capilla de San Antonio resguarda no solo una de las joyas del arte barroco andaluz, sino también un lugar donde la fe se vuelve viva y presente. En ella se encuentra el imponente lienzo de Murillo que representa el bautismo de Jesús, y ha sido también el escenario de un sacramento entrañable: el bautismo de un niño, Jesús, oficiado por el sacerdote Don Ángel López Oliveros, en un acto de luz, fe y comunidad.
Este emotivo bautizo no terminó con el rito sacramental; como broche de oro, el recién bautizado fue presentado, con gran ternura, ante la imagen de la Virgen de los Reyes, patrona de la Archidiócesis de Sevilla, cuya presencia mariana llena de devoción cada rincón de la Catedral.
Para muchas familias sevillanas y visitantes, presentar a su hijo ante la Virgen no es sólo un gesto simbólico, sino un acto de entrega, confianza y amor. En los brazos de María, este niño, recién incorporado a la comunidad cristiana, fue puesto bajo su amparo maternal, en un acto que une tradición y espiritualidad.
El padre Ángel, con su habitual cercanía y sensibilidad pastoral, acompañó este momento con palabras sencillas, pero profundas, recordando que la Virgen siempre nos conduce a Cristo, y que así como lo hizo con Jesús, también vela por cada uno de nosotros.
Esta escena, vivida recientemente entre los muros centenarios de la Catedral, es un testimonio de como el arte, la fe y la vida siguen entrelazándose en este espacio sagrado. Donde Murillo pintó la humildad de Cristo en El Jordán, hoy siguen resonando los ecos de nuevos comienzos, bendecidos por el agua, el Espíritu y la ternura de una Madre que no deja de acoger. Muchas felicidades a su hermano Miguel a sus papis Marichu y Miguel y a toda su gran familia.